Tomemos UN día.

22817-caos-bigSeis y media de la tarde, cualquier día de la semana: la avenida principal de Montevideo (y seguramente muchas otras) se ve caóticamente llena por personas que acaban de salir de sus trabajos y sus estudios. Aceras abarrotadas de gente que corre por alcanzar un ómnibus, que por cierto, a esta hora ya todos parecen lata de sardinas, repletos. Todos corren o caminan rápidamente para llegar a casa o a sus compromisos, el único sonido que se escucha son bocinas y motores de vehículos que llenan las calles, nadie habla con nadie, nadie mira a nadie, algunos se chocan al caminar (casi corriendo), algún niño llora mientras su madre lo lleva de tiro para alcanzar un taxi antes que otra persona.  Las luces de la ciudad comienzan a encenderse, en las calles un montón de trajes y corbatas y maletines y uniformes que corren hacia todos lados.

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¿Y yo?

Hoy decidí pasearme lentamente a través de esta maraña de vidas rutinarias, es difícil, es difícil caminar lento entre esto, si no le prestas atención en un momento estarás yendo tan rápido y sin darte cuenta lo que haces tal y como todos los otros.

Hoy decidí salirme de ese caos, ya soy parte de él muchas veces, salgo de estudiar tarde y quiero llegar rápido a casa porque al otro día tengo que salir nuevamente rápido temprano, o salgo rápido de un lugar a otro porque no me da el tiempo, y así pasan los días.

Hoy decidí parar un poco, ponerme a pensar que es lo que hago con mí día a día, que es lo que hacen los demás. Me encontré con este panorama, y tristemente me vi reflejada en él, hoy siento que camino a cámara lenta entre la multitud, ¿pero el resto de los días? Formo parte de ellos, me pierdo en ellos, aquí nadie es nadie, nadie ni siquiera nota la presencia de los demás.

¿No has sentido nunca que haces las cosas por inercia? ¿Que no te das cuenta cómo has llegado a tal o cual lugar, o a hacer ciertas cosas? Es porque vivimos inmersos en una rutina que nos lleva sin que nos demos cuenta, todos los días nos levantamos, desayunamos corriendo, o ni lo hacemos, y salimos corriendo para el trabajo o la universidad o a donde vayas, hacemos las cosas corriendo para poder hacer más y más, almorzamos corriendo en media horita de descanso, vemos corriendo a nuestra familia, trabajamos corriendo,…, pero hacemos todas esas cosas sin pensar, hay una fuerza rutinaria que nos lleva sin darnos cuenta, sin darnos cuenta van pasando los días de esta forma; va pasando nuestra vida, y ¡ni siquiera la vemos!43f982fe1227027626a230df076e3ad0

Quizás podríamos, y deberíamos, disfrutar de nuestro trabajo, disfrutar de una caminata hacia casa, disfrutar un viaje en ómnibus hacia el trabajo, cruzar miradas con otras personas, observar los paisajes, charlar con algún vecino, disfrutar de un buen desayuno, una canción y etc, etc, etc….

Tomemos un día en nuestra vida, aunque sea uno, para separarnos de ese caos.

Tomemos un día para intentar disfrutar esas cosas básicas de cada día.

Tomemos un día para hacer conscientemente todas estas cosas, para vivir conscientemente.

Tomemos un día para romper nuestra rutina, o aprender a ser felices con ella.

Tomemos un día para hacer alguna actividad que nos guste, algún curso que nos interese, alguna visita que deseemos.

Tomemos un día para dejar de ser maquinas que se prenden a la mañana y no paran hasta la noche.

Tomemos un día para manejar nuestras vidas de la forma que queramos.

Tomemos UN día.

Imagen portada: http://www.domestika.org/es/projects/4839-caos

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